Esfuerzo (y otros factores de la creación de valor)

De la unión del esfuerzo y el tiempo nace el valor. El primero representa un principio activo, el segundo uno pasivo.

El tiempo es uniforme en su discurrir –un minuto de ahora es exactamente igual a un minuto dentro de una hora– y puede medirse con precisión suficiente para los intereses de la ciencia y práctica económicas. Estas características lo hacen ideal como patrón de referencia del valor de los bienes.

Sin embargo, sin el esfuerzo el tiempo no llega a ser valor, no queda realizado en bienes. En el proceso de creación de bienes ambos entran en un nexo indisoluble.

En contraposición al tiempo, el esfuerzo en su manifestación en el proceso de creación de bienes se presenta muy diverso, individualizado en sus rasgos creativos para cada uno de los diversos bienes en cuya elaboración participa. Esta diversidad es la que hace posible la diversidad de valores de uso engendrada en los bienes. Al mismo tiempo contribuye a la asimilación del esfuerzo como algo disgregado en sus manifestaciones particulares y por lo tanto difícilmente sujeto a medición. Como en este proceso el esfuerzo va siempre acompañado del tiempo, y este último es homogéneo y fácilmente medible, se ha incurrido en la tentación de considerarlos la misma cosa y simplificar la medida del valor a la medida del tiempo como patrón. Esto seria correcto si el esfuerzo fuera igual de homogéneo como el tiempo.

Hay entre las diversas cualidades de las distintas formas de esfuerzo una que si presenta esta característica de homogeneidad y, además, está presente en todo tipo de esfuerzo. Se trata del gasto energético por unidad de tiempo. Dos formas de esfuerzo realizados en actividades encaminadas a crear distintos tipos de bienes, generalmente requerirán distintas cantidades de gasto de energía en la unidad de tiempo. En igualdad de cantidades de tiempo gastado, estaríamos ante un desigual esfuerzo desde el punto de vista energético, ante distintos valores si estos bienes se enfrentaran en un acto de intercambio.

Así vemos que el esfuerzo, expresado en gasto energético de los individuos, también es medida de valor de los bienes. Como el gasto energético se expresa en unidad de tiempo, sigue siendo justificado utilizar el tiempo como medida de valor utilizando para ello correctores derivados de las distintas magnitudes de gasto energético. Es equivalente a una dilatación o contracción del tiempo en función de dichos correctores.

En nuestro estudio hasta ahora no se tuvo en cuenta este aspecto y podemos considerar, al hablar de valor y su representación en tiempo equivalente, que estas magnitudes de tiempo han sido ya corregidas teniendo en cuenta lo anterior. Esto no trae consigo graves errores de principio siempre que no estudiemos los balances entre distintos tipos de bienes. La corrección se plantea tarea futura.

Hay otros factores que parece necesario considerar como contribuyentes al valor creado con (en) los bienes.

Además del tiempo dedicado, con su correspondiente esfuerzo y gasto energético correspondiente, la realización de una actividad productiva representa ciertos riesgos para la salud, la integridad e incluso la vida de los trabajadores. En igualdad de los dos primeros factores, las distintos riesgos inherentes a dicha actividad transfieren magnitudes diferentes de valor. Parece ser necesario también tener en cuenta este factor como variable independiente, aunque en la actualidad no se hayan consolidado procedimientos generalmente aceptados de valoración cuantitativa del riesgo.

Otro factor que podría considerarse de cierta influencia, siempre que este no pueda reducirse a los anteriores, es el confort del trabajador durante la realización de una actividad productiva. Un grado de incomodidad inherente a la actividad en las condiciones promedio de la producción de cierto bien tiene rasgos a favor de considerarse influyente en el valor de los bienes. La nocturnidad, si es necesaria en condiciones normales de producción (por ejemplo la pesca de la lamprea) puede considerarse un factor que afecta el confort de la actividad.

Hay que tener en cuenta que el valor de un bien viene dado por las condiciones promedio de producción. Cualquiera de los factores mencionados han de considerarse en sus medidas ponderadas entre multitud de procesos similares. No es tampoco una posición definitiva, pero si la determinante en principio.

Deja un comentario