Parte I – Bienes

10 El bien como esfuerzo humano materializado

Al introducir estas magnitudes se plantea el problema de las relaciones de tiempo entre los bienes.

Cada bien se ve así provisto de una característica medible, común para todos los bienes.

Se hace de esta manera posible la comparación cuantitativa de todos los bienes entre si en base a esta característica.

Al mismo tiempo, la existencia de esta característica común a todos los bienes le imprime a su conjunto un grado de independencia de la fuerza creadora de los bienes, del esfuerzo humano.

Así esta característica, que es el valor del bien, adquiere un sentido propio que fácilmente enajena el bien de su origen a la vista de los individuos.

En el presente estudio se utilizará este término en el sentido que se expresa aquí, principalmente con el objetivo (entre otros más polémicos e incluso más importantes) de simplicidad de expresión.

Esta característica no es intrínseca al bien, sino que es un reflejo de las relaciones sociales externas al cuerpo físico del bien.