Parte II – Creación de los bienes

07 Materialización en valor de los bienes en función de medios de trabajo

Como ya sabemos, a diferencia de los objetos de trabajo, los medios de trabajo al utilizarse en el proceso de producción no pasan a formar parte íntegra del bien que con su ayuda se crea.

Sin embargo en un momento determinado de realización del proceso de producción la presencia de cierta cantidad concreta de medios de trabajo es una condición indispensable para que este proceso transcurra normalmente.

En dicho proceso los medios de trabajo actúan como ingredientes tan necesarios como los objetos de trabajo.

Por lo tanto para que el proceso de creación de un determinado bien i sea posible, es necesario que con anterioridad a este proceso una cierta cantidad de horas de trabajo hayan sido invertidas en la creación de los medios de trabajo que intervienen en este proceso.

La inversión de este tiempo de trabajo pretérito es una condición indispensable de la existencia del nuevo bien y por lo tanto hay que considerar este tiempo también como tiempo necesario que pasa a formar parte del tiempo total \tau_i cristalizado en el nuevo producto.

Ahora bien, con la ayuda de un mismo medio de trabajo, de un determinado instrumento, se crean múltiples ejemplares del bien i, es decir, el tiempo total necesario para crear este instrumento \tau_j se encuentra repartido por igual entre todos los ejemplares del bien i que con su ayuda se fabrican.

Con su participación en el proceso de producción, y a medida que éste se desgasta, el medio de trabajo va transfiriendo paulatinamente las horas de trabajo humano en él cristalizadas al nuevo producto.

Al terminar su vida útil, todas esas horas habrán sido trasferidas a los bienes nuevos en cuya elaboración ha contribuido.

Así su función como medio de trabajo quedará plasmada, se habrá materializado en valor inherente al nuevo bien creado.

Se define a partir de aquí la durabilidad relativa del medio de trabajo j al ser utilizado en la producción del bien i como la cantidad de ejemplares del mismo bien i que se puede elaborar con la participación de un ejemplar del bien o medio de trabajo j, y se designa esta magnitud como dm_{ij}.
Entonces se establece que al dividir los tiempos totales necesarios para crear la unidad de cada uno de los medios de trabajo que participan en la creación de un bien i entre sus respectivas durabilidades antes definidas, se obtienen las partes del tiempo total de los medios de trabajo que entran a constituir el tiempo total necesario para producir dicho bien.
Ahora el sistema de ecuaciones anteriormente introducido se concreta, teniendo en cuenta las aportaciones de valor de los medios de trabajo en el proceso de creación de los bienes, como sigue:
\forall i \epsilon G \left ( \tau_i=t_i+ \sum\limits_{o}no_{ij}\tau_j+ \sum\limits_{m} \frac{\tau_j}{dm_{ij}} \right )\qquad(1)
Estamos ante el sistema de ecuaciones de relaciones de tiempo entre los bienes.
No todos los distintos tipos de o objetos de trabajo y de m medios de trabajo participan en la creación de un determinado bien i, sino que, por el contrario, solo una cantidad generalmente muy limitada de ellos forman parte del proceso. Debido a ello, muchos de los sumandos en las anteriores ecuaciones son iguales a cero.
Hablando en el idioma de las matemáticas, estamos ante un sistema disperso de ecuaciones lineales.
La solución de este sistema de ecuaciones nos permite establecer las cantidades totales de tiempo que se encierran en los distintos tipos de bienes, es decir su valor, expresado en horas de trabajo.

En la parte siguiente se dará solución a este sistema para así determinar el valor de los bienes.