Bienes en general

Planteamiento del problema de las relaciones de tiempo entre los bienes

El grado de desarrollo de una sociedad puede caracterizarse en un momento determinado por el conjunto de bienes que es capaz de crear durante el proceso de interacción con el medio.

Un alto grado de desarrollo va ligado a un cambio tal en el medio que el resultado de la acción transformadora de la sociedad comienza a asimilarse por la conciencia de los individuos como parte del propio medio.

Asimismo, a un alto grado de desarrollo corresponde el establecimiento de un intrincado entramado de relaciones sociales que juegan un papel rector dentro del proceso de producción, distribución y consumo de los bienes que se crean. Estas relaciones de la misma manera son en gran medida percibidas por el individuo como relaciones externas a la sociedad, predeterminadas y absolutamente necesarias, tanto como, e incluso más que el propio hecho primario de dependencia del medio. Así esta percepción contribuye a acentuar el carácter determinante e independiente de los elementos principales de dichas relaciones.

Una breve presentación de la relación de los individuos con el medio, enfocando en la medida que se encuentre posible todo el espectro de las dependencias a través de las relaciones sociales, es uno de los objetivos finales que se propone este ensayo. El acercamiento paulatino a este objetivo se pretende realizar recurriendo inicialmente a una abstracción del entramado social mediador, partiendo de relaciones globales que se presentan como marcos imprescindibles dentro de los cuales se desarrollan las relaciones sociales. Uno de los marcos fundamentales es precisamente la unidad dialéctica entre la naturaleza por un lado, fuente de todo el material necesario, y la sociedad, representada como un conjunto de necesidades humanas, por otro.

Las necesidades lanzan a los individuos a transformar la naturaleza para extraer de ella los bienes que han de satisfacerlas, es decir los bienes son creados con el objetivo de ser puestos al servicio de los miembros de la sociedad. Los individuos, mediante su acción en este proceso productivo, estudian los componentes del medio que los rodea, descubren sus características, las refinan en la dirección deseada y añaden nuevas, sometiéndolos a un proceso de transformación que los convierte en objetos útiles, capaces de realizar las funciones deseadas. Las características resultantes de este proceso son, precisamente, las que determinan la capacidad de objeto útil, condicionando su pertenencia al referido conjunto de bienes, que se presenta como un gran número de entidades distintas una de la otra. Estas entidades a su vez pueden agruparse en otros conjuntos menores, subconjuntos de aquel, en dependencia de las funciones que cada uno de estos bienes es capaz de desempeñar en su papel de servicio a la sociedad.

Antes de verse sometida a la acción transformadora de la sociedad, la naturaleza en su función de fuente potencial de bienes se presenta como un conjunto de recursos naturales. El proceso de producción arranca estos recursos del medio, los transforma y los pone al servicio de la sociedad. Para alcanzar este objetivo se requiere la participación de los individuos durante todo el proceso, se requiere su esfuerzo, es decir la inversión de trabajo humano. Independientemente del destino de los bienes producidos, es decir, de cómo estos son consumidos luego en el proceso de realización de su función útil para la sociedad o parte de ella, todos ellos son el resultado de la aplicación de una cierta cantidad de horas para su elaboración. Se parte en este estudio de la tarea de analizar estas necesidades de gasto de esfuerzo humano, traducido en horas de trabajo de los individuos.

En un instante dado la sociedad cuenta con una cantidad determinada de cada uno de los distintos tipos de la multitud de bienes que ella crea con su trabajo. Estas cantidades se refieren a objetos idénticos, sustituibles completamente uno por otro. Aún siendo capaces de realizar una misma función, diferencias entre los objetos derivadas de sus distintas características (ya sea por su contenido material como por su forma) hacen necesario que estos no sean considerados idénticos en el marco de este estudio y que por lo tanto sean catalogados en grupos distintos. Estas distintas características pueden influir en la capacidad de un bien de realizar la función para la que se han creado. El grado de abstracción asumido en el momento de estudiar las características funcionales de un bien depende de los objetivos del estudio que se plantea. En el caso de la presente obra la cantidad de grupos que al final se obtiene no se considera tan importante como el hecho de que todos los bienes se presentan como un conjunto finito de g clases de objetos.

Se parte de una entidad concreta de uno cualquiera de los bienes, es decir se centra la atención en un ejemplar de un bien determinado que la sociedad sea capaz de crear.

Muchos de los bienes una vez concluida su elaboración tienen que ser revertidos al proceso de producción para con su ayuda producir otros bienes. Por ello se establece que en cada ejemplar de un bien determinado se contienen como condición indispensable para su producción y posterior existencia, además de las horas de trabajo invertidas directamente en su producción, alguna parte de las horas invertidas previamente en la producción de aquellos medios que intervinieron en el proceso de su creación. Esto obliga a diferenciar las horas de trabajo vivo, es decir las necesarias para crear el bien a partir de los otros medios ya terminados, reunidos en un punto y listos para comenzar a ser utilizados en la creación del nuevo bien, de las horas necesarias de trabajo pretérito, cristalizadas en aquellos medios y que también es necesario invertir, aunque en un momento del pasado. La primera magnitud para un ejemplar de un bien determinado i, es decir la cantidad de horas de trabajo presente necesarias para su creación, se designa en adelante como ti, a diferencia de la cantidad total de horas invertidas, que se designa τi y que incluye la suma de la magnitud anterior (de trabajo presente) y de todas las partes transferidas al nuevo producto mediante la intervención de otros bienes.

La acción de transferencia denota una proceso en que una magnitud cuantitativa es traspasada de un objeto a otro. A continuación se estudian las formas en que esta transacción ocurre y que determina el aumento de esta magnitud en un objeto en la misma medida en que es sustraída de otro.

Los bienes que se han de reunir para formar las condiciones que garantizan la creación de un nuevo bien se denominan medios de producción. Estos constituyen medios necesarios para la elaboración de los bienes, aunque aún no son suficientes, puesto que a ellos se ha de añadir un ingrediente fundamental – el trabajo humano vivo.

La forma en que los medios de producción participan en la creación de un nuevo bien determina una subdivisión de los mismos en objetos de trabajo, por un lado, y medios de trabajo, por otro.

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