Fuerza de trabajo

Capacidad del individuo de realizar una actividad socialmente útil

Hasta aquí se ha asumido que la sociedad está compuesta por un número de individuos n con igual capacidad para participar en el proceso de producción, que en su conjunto constituye el potencial de la fuerza de trabajo, y que además esa capacidad es plenamente realizada durante un tiempo dado diario de duración de la jornada laboral, es decir, el potencial de fuerza de trabajo en funcionamineto durante la jornada laboral es equivalente a los resultados del proceso de producción.

En una sociedad real la capacidad productiva de distintos individuos es distinta debido a factores de diversa índole. Se considerará aquí en un principio uno de estos factores, quizá el más determinante, precisamente la edad de los individuos.

En una sociedad caracterizada por un alto grado de desarrollo de las fuerzas productivas, la capacidad del individuo para realizar una actividad encaminada a la creación de bienes está formada por dos partes integrantes:

La primera de ellas consiste en la capacidad física del individuo para realizar una labor determinada, en su sentido físico-biológico más simple: su capacidad de desplazarse, de aplicar su fuerza física, de trasladar objetos, de manipularlos o transformarlos en cualquier dirección deseada. Esto es una capacidad que viene dada por el desarrollo normal del ser humano, que no requiere una labor especial encaminada a forjarla más allá de la garantía de las condiciones de desarrollo normales de nutrición en primer lugar y de  otras condiciones de vida normales como la protección contra las inclemencias del medio (vestido, calzado, vivienda, etc.)

La segunda está constituida por la preparación del individuo para realizar una actividad específica que requiere adquirir determinados hábitos y conocimientos. La especificidad de esta segunda parte de la capacidad productiva del individuo es que para adquirirla, en primer lugar, se requiere la intervención de otros individuos ya poseedores de estos hábitos y conocimientos que han de intervenir directamente en la formación de su capacidad y, en segundo lugar, se requiere del esfuerzo propio del individuo.

Tanto una como la otra de estas capacidades requiere para su adquisición y mantenimiento de la aplicación de trabajo humano, ya sea propio o ajeno. Esto es siempre trabajo humano social, trabajo que tiene que destinarse a la creación de esa capacidad laboral y que por ello no puede destinarse a otra actividad.

En la primera aproximación se considera aquí solo la primera parte de la capacidad productiva de los individuos, es decir su capacidad de realizar trabajo productivo simple mediante la aplicación de sus capacidades humanas físico-biológicas normales. Un estudio más completo se pretende realizar posteriormente.

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