Dos aspectos de la capacidad productiva simple del individuo: su coste social y su aporte social
La capacidad del individuo de realizar una labor productiva simple, consistente en la repetición de movimientos que se puedan aprender fácilmente, y acompañados de la realización de cierto esfuerzo físico que requiera de una capacidad muscular característica de un individuo adulto normal, es adquirida por los individuos, en una aproximación simplificada, de una manera que no requiere gran inversión directa de esfuerzo social ajeno. Esta capacidad se adquiere y mantiene fundamentalmente a cambio de un gasto de bienes ya producidos, es decir mediante el consumo de medios que fueron creados con anterioridad, que son el resultado de trabajo pretérito. No es requerida, y es necesario repetir que solo en una primera aproximación, la participación de otros individuos para con su trabajo presente, trabajo vivo, crear el nuevo bien social que se reconoce como capacidad productiva del individuo, la fuerza laboral.
Sin profundizar en la forma real de distribución de los gastos de bienes anteriormente producidos en la formación y mantenimiento del individuo y de la capacidad productiva que le acompaña, se considera aquí de una manera simplificada que estos se distribuyen uniformemente a lo largo de su vida. Como medida de magnitud del monto de bienes necesarios para este fin, igual que como se ha hecho hasta aquí, se toma una cantidad determinada de horas de trabajo humano. Esta magnitud para un día se denominará consumo diario simple individual y se designará cds. Si se toma como medida de duración de la vida de un individuo la esperanza de vida, durabilidad media de un individuo, y designándola ev, entonces la distribución de su coste simple a lo largo de la vida puede representarse, en base a las premisas mencionadas, de la siguiente manera:

El coste total del individuo durante toda su vida será
El hecho de que un individuo ha adquirido una capacidad productiva significa que es capaz de ponerla en función para elaborar bienes que resulten útiles a la sociedad. Si se asume que esta actividad se realiza de una forma consciente y encaminada racionalmente a alcanzar este objetivo, es decir la capacidad productiva es utilizada efectivamente durante un tiempo determinado, entonces el propio resultado del proceso de aplicación de esta fuerza laboral, el resultado del proceso productivo, puede medirse cuantitativamente mediante la cantidad de tiempo en que la capacidad productiva ha actuado. Utilizando el término introducido anteriormente de duración de la jornada laboral tw, y tras introducir los nuevos términos de edad de incorporación a la producción social, denotado ei, y edad de retiro de la misma, denotado er, la distribución de la aportación del individuo a lo largo de su vida puede representarse de la siguiente manera:

La aportación individual no se realiza normalmente todos los días del año ya que ciertos días de la semana y a lo largo del año se dedican a actividades no productivas, incluyendo el necesario descanso. Para poder colocar lado a lado el coste y la aportación individuales hay que distribuir las horas trabajadas a lo largo de todo el año, por ejemplo, de la siguiente manera: si un individuo trabaja 8 horas diarias (tw=8) durante 240 días del año, introduciendo un coeficiente de productividad anual, tal que:
entonces el aporte diario distribuido será
La magnitud tw’ es la que se muestra en el eje de las ordenadas en el gráfico anterior.
El aporte total del individuo durante toda su vida será
,
donde es la duración de la vida laboral del individuo al retirarse de la producción.