Cuarta parte – sobre la escasez de los bienes
En la cuarta parte se aborda el tema sobre las cantidades(IV-01) de bienes con los que cuenta la sociedad para su desenvolvimiento, señalando el carácter limitado de dichas cantidades –la escasez de los bienes–.
Se analiza el consumo de los medios de producción en la creación de los bienes, y las restricciones cuantitativas que impone en la producción de bienes la propia limitación de disponibilidad de los medios de producción.
En este momento del estudio surge la necesidad de introducir el concepto de sistema económico, destacando el carácter cíclico de su desenvolvimiento.
La descripción cuantitativa de dichos procesos cíclicos nos lleva a una primera abstracción del sistema económico, precisamente aquella en que las cantidades de bienes producidos y consumidos se repiten de ciclo en ciclo, un sistema en que la producción, existencia y consumo de bienes no se amplia (ni disminuye) de un ciclo a otro, estado que corresponde a un sistema económico de reproducción simple.
Comenzamos el análisis de las relaciones cuantitativas entre los bienes, otra vez, por los objetos de trabajo(IV-02) y planteamos relaciones en que se vinculan las necesidades de uso de dichos bienes (objetos de trabajo) a los volúmenes de producción de los todos bienes. Para ello utilizamos las mismas cantidades, ya utilizadas en las relaciones de valor, que son necesarias para producir un ejemplar de cada uno de dichos volúmenes. Ahora estas cantidades no nos interesan para determinar la cantidad de valor que transfieren a un ejemplar de un bien determinado, que era objeto de estudio en la parte anterior, sino desde el punto de vista cuantitativo de todo el volumen requerido para producir cantidades dadas de otros bienes.
Dichas relaciones se plantean, en el inicio, en el marco de un sistema de reproducción simple en que las cantidades de objetos de trabajo incorporadas a los nuevos bienes creados en un período determinado de tiempo son iguales a las cantidades de objetos de trabajo producidas en el mismo período para reponer estas cantidades gastadas en el ciclo y que han de incorporarse a la producción de bienes en el ciclo posterior. Es una primera abstracción que, aunque no se presenta tal cual en la realidad, permite simplificar el planteamiento de las leyes cuantitativas que rigen la producción. Cabe señalar, además, que no se excluye la posibilidad de existencia de objetos de trabajo en reserva, acumulados en cantidades sin especificar y que, dado el sistema de reproducción simple, no varían de un ciclo a otro. La acumulación de objetos de trabajo es así una condición ventajosa para casos de fallos eventuales del sistema, situaciones imprevistas e incluso de emergencia. Es también una condición para pasar a un sistema de reproducción ampliado.
Pasando luego al análisis de los medios de trabajo,(IV-03) de nuevo se determina la necesidad de gasto de estos, dados los volúmenes de todos los bienes producidos en el período. Una peculiaridad de los medios de trabajo, que los diferencia de los objetos de trabajo, es que su acumulación es necesaria en todo caso debido a la forma en que estos participan en la producción de bienes. Su materialidad no se transfiere, no entran a formar parte de los bienes creados; pero es necesaria la presencia y permanencia continua de estos en su forma inicial íntegra, solo viéndose afectada su materialidad por un proceso de desgaste físico que merma sus propiedades como bien en su función específica de medio de trabajo, hasta llegar al punto en que son considerados no aptos para continuar ejerciendo dicha función, a menos que se incorpore nuevo valor a estos en labores de mantenimiento.
También para los medios de trabajo el estudio comienza por un sistema de reproducción simple en el sentido de que el desgaste a que estos se ven sometidos es compensado por el gasto de fuerza de trabajo en la creación de nuevos ejemplares de los mismos. Y cabe repetir que la forma en que los medios de trabajo se gastan para materializarse en otros bienes creados con su ayuda, siendo este desgaste paulatino y pudiendo prolongarse incluso por más de un ciclo, implica peculiaridades en el proceso de reproducción consistentes en que la existencia de reservas de dichos bienes viene a ser un hecho no solo conveniente para el proceso ininterrumpido de producción, sino un hecho necesario de acumulación de bienes. Sería esta vez una precondición de una producción ampliada de bienes en ciclos posteriores, si la acumulación de medios de trabajo está por encima de la referida acumulación necesaria para la reproducción simple.
Abstrayéndonos luego de las diferencias en que los objetos de trabajo y los medios de trabajo se materializan en nuevos bienes creados, llegamos a un sistema de interrelaciones(IV-04) que reflejan el gasto necesario de medios de producción en la producción de todos los bienes (incluidos los propios medios de producción y los bienes de consumo –finalidad de la producción–).
En un sistema de reproducción simple este gasto de medios de producción en un ciclo es igual a la reposición de medios de producción que garantizan los volúmenes de producción en el ciclo posterior, es decir, coincide con los volúmenes de producción de los medios de producción durante un ciclo económico.
En el mismo sistema este gasto de medios de producción en un ciclo (igual a los volúmenes de producción de medios de producción en el mismo ciclo) garantiza también la producción (y el consumo) de los volúmenes de bienes para el consumo (consumo en sí) durante el mismo ciclo económico.
Y vemos como existe una relación entre los volúmenes de producción de ambos tipos de bienes (de medios de producción y medios de consumo) a través de la misma matriz estructural de la producción de bienes de consumo (que definía el valor de estos últimos al aunar el valor transferido con el valor añadido).
Y esta relación nos muestra también que, teóricamente, no existe otro límite a la producción de bienes de consumo que el que imponen las existencias de medios de producción. Es decir, dado un sistema de reproducción simple, los volúmenes de producción y consumo de bienes de consumo pueden ser cualquieras, siempre y cuando se mantenga la relación indicada. Pero, se señalaba, que esto es solo un lado del problema. Limitaciones de otra índole, como la propia escasez de los recursos naturales, el espacio necesario para la «instalación» de la «maquinaria» de producción, la velocidad con que la «maquinaria» de producción puede echarse a andar, etcétera, hacen imposible una expansión de la producción hasta el infinito. Como, quizá, la limitación más importante, se señalaba la escasez de un ingrediente que estudiamos separadamente de los medios de producción, pero que sin el cual no se echa a andar la «maquinaria»: la fuerza de trabajo humana.
Luego se muestra como el sistema de relaciones –un sistema de ecuaciones lineales–, puede resolverse de forma global con ayuda de bloques de matrices.(IV-05)
Y seguidamente, con la observación de que cada bien hasta este punto se había cuantificado en unidades de medida específicas, lo que hace imposible comparar los volúmenes de distintos bienes, se introducen volúmenes homogeneizados(IV-06) de producción y consumo de bienes. Dichos volúmenes se miden, en concordancia con el enfoque que se considera apropiado en el presente estudio, en unidades de tiempo socialmente necesario para producir los bienes, es decir, en el valor de los bienes. Este valor, cuya definición se ha concretado en el estudio hasta aquí realizado, y cuya magnitud también se ha expresado, constituye una medida universal de cantidades de bienes. Esto hace diferencia sustancial al enfoque tradicional, que mide estos volúmenes en dinero, medida también universal, pero que oscurece las relaciones sociales detrás de los bienes y sus cantidades, presentándose en la superficie de los procesos económicos.
Una vez expresados los volúmenes de producción de bienes en unidades de medida universales (tiempo invertido en horas en el presente estudio), y por tanto pudiendo compararlos e incluso sumarlos, se pueden expresar en dichas unidades los volúmenes de producción de los dos grandes sectores de la economía, es decir el volumen global de producción de los medios de producción, por un lado, y el volumen global de producción de los medios de consumo, por otro.
Pero antes de llegar a las expresiones mencionadas en el párrafo anterior, se observa que ambos de dichos volúmenes están formados por dos partes, una correspondiente a los valores transferidos por los medios de producción a los nuevos bienes creados durante el ciclo económico, y una segunda parte correspondiente al nuevo valor añadido a cada uno de los bienes creados en el mismo período por la acción de la fuerza de trabajo viva, procediéndose a mostrar dicho desglose(IV-07), y finalmente, a determinar los valores globales de la producción tanto de medios de producción como de los medios de consumo, teniendo en cuenta las partes mencionadas.
También se muestran cómo se determinan los valores transferidos a la unidad de bien, siendo ésta la diferencia de su valor total y el valor añadido, que se considera una magnitud observable inherente al proceso de producción del bien.
Un análisis de la expresión de dichos volúmenes, utilizando las relaciones introducidas hasta aquí, nos lleva a establecer las proporciones(IV-08), aún dentro de la premisa de un sistema de reproducción simple, entre dichos volúmenes. Esta relación, básicamente, consiste en que el valor añadido a todos los bienes producidos en un ciclo económico es igual al valor de todos los medios de consumo producidos en el mismo período.
Desglosando los volúmenes indicados por sectores, se tiene que el valor añadido a los medios de producción es igual al valor transferido desde los medios de producción a todos los bienes de consumo producidos en el período.
Asimismo, se cumple que el valor transferido a todos los bienes (tanto medios de producción como medios de consumo) es igual al valor global de todos los medios de producción creados en el mismo ciclo.
Ambas de las últimas manifestaciones son una conclusión lógica de un análisis de un sistema de reproducción simple. Son condiciones de su sostenibilidad a largo plazo.
Quinta parte – sobre la escasez de la fuerza de trabajo
Al referirnos al valor añadido, estamos al mismo tiempo hablando de las necesidades de inversión de fuerza de trabajo humana(IV-08) cuantificada en horas. Es así como estas relaciones nos llevan directamente a establecer los volúmenes de dichas necesidades y a entender la fuerza de trabajo como un recurso escaso más a tener en cuenta como restricciones a un desarrollo ilimitado de la producción.
Tambien vemos, con el análisis de las relaciones entre las magnitudes estudiadas, cómo las cantidades de uso de la mano de obra guardan una estricta relación con los volúmenes de producción de bienes en un sistema económico de reproducción simple, lo que nos permite determinar la distribución(IV-09) de dichas necesidades en los distintos procesos de producción.
Concluye esta parte con un resumen(IV-10) sobre la escasez de los bienes.
Hasta este punto el estudio se había centrado principalmente en el proceso de producción de bienes, aunque se había mencionado de una forma u otra su relación con el consumo de bienes. A partir de aquí, en la quinta parte, se transfiere el foco de atención al consumo de los bienes y su relación con la producción.